Asociación Española de Empresas Instaladoras y Mantenedoras de Equipos y Sistemas de Protección Contra Incendios

Pertenecer a Aerme es una señal de identidad, que nos permite reforzar las marcas de las empresas como marca de confianza y proyectar una imagen positiva que las diferencian de sus competidores

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Ángel Duque presidente Aerme


Angel Duque
Presidente Aerme

El Real Decreto 298/2021, de 27 de abril modificó algunos aspectos reglamentarios en la seguridad en las empresas de protección contra incendios. Entre ellas, la más significativa fue la obligación de contar en plantilla con un ingeniero/a que avale la rigurosidad de los proyectos.

La seguridad y la protección, en cualquier ámbito en el que nos encontremos, son derechos con los que contamos como ciudadanos, por lo que la seguridad contra incendios adquiere destacada importancia. Este fue uno de los principales motivos por los que el Real Decreto 298/2021, de 27 de abril modificó la legislación anterior (RD 513/2017 de 22 de mayo, con el Reglamento de instalaciones de protección contra incendios), incorporando la obligatoriedad de la presencia de un/a profesional competente en las empresas mantenedoras e instaladoras de PCI en plantilla y con jornada completa.

De esta forma, el Anexo III que estipulada la figura del personal técnico queda redactada de la siguiente manera:

ANEXO III

Medios humanos mínimos en empresas instaladoras y mantenedoras de equipos y sistemas de protección contra incendios

1. Contar con el personal necesario para realizar la actividad en condiciones de seguridad, en número suficiente para atender las instalaciones que tengan contratadas con un mínimo de:

a) Un responsable técnico de la empresa, en posesión de un título universitario con competencia específica en las materias objeto del presente reglamento, contratado en plantilla a jornada completa (salvo que se acredite que el horario de apertura de la empresa es menor, en cuyo caso se admitirá que este esté contratado a tiempo parcial para prestar servicios durante un número de horas equivalente al horario durante el que la empresa desarrolle su actividad).

Se considerará que también queda satisfecho el requisito de contar con un técnico titulado universitario competente en plantilla si se cumple alguna de las siguientes condiciones:

1.ª En el caso de las personas jurídicas, el título universitario, lo posea uno de los socios de la organización, siempre que trabaje para la empresa a jornada completa, o durante el horario de apertura de la misma.

2.ª En el caso de que la empresa instaladora y/o mantenedora sea una persona física dada de alta en el régimen especial de trabajadores autónomos, si esta dispone de titulación universitaria con competencia específica en las materias objeto del presente reglamento.

 La figura del responsable técnico podrá ser sustituida por la de dos o más técnicos titulados universitarios competentes, cuyos horarios laborales permitan cubrir la jornada completa o el horario de apertura de la empresa.

Cómo debe ser el profesional técnico

El profesional debe ser un Técnico Titulado Competente, es decir, una persona en posesión de un título técnico universitario, permitiéndole así ejercer una determinada actividad regulada, de acuerdo con sus especialidades y competencias, y determinada por las disposiciones legales vigentes. (Ver la orden que establece los requisitos de verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Técnico Industrial)

Este técnico debe cumplir con una serie de competencias básicas, según determina el Real Decreto.

1ª. Capacidad para la redacción, firma y desarrollo de proyectos en el ámbito de la ingeniería industrial, la construcción, reforma, reparación, conservación, demolición, fabricación, instalación, montaje o explotación de: estructuras, equipos mecánicos, instalaciones energéticas, instalaciones eléctricas y electrónicas, instalaciones y plantas industriales y procesos de fabricación y automatización.

2ª. Capacidad para la dirección, de las actividades objeto de los proyectos de ingeniería

3ª. Conocimiento en materias básicas y tecnológicas, que les capacite para el aprendizaje de nuevos métodos y teorías, y les dote de versatilidad para adaptarse a nuevas situaciones.

4ª. Capacidad de resolver problemas con iniciativa, toma de decisiones, creatividad, razonamiento crítico y de comunicar y transmitir conocimientos, habilidades y destrezas en el campo de la Ingeniería Industrial.

5ª. Conocimientos para la realización de mediciones, cálculos, valoraciones, tasaciones, peritaciones, estudios, informes, planes de labores y otros trabajos análogos.

6ª. Capacidad para el manejo de especificaciones, reglamentos y normas de obligado cumplimiento.

7ª. Capacidad de analizar y valorar el impacto social y medioambiental de las soluciones técnicas.

8ª. Capacidad para aplicar los principios y métodos de la calidad.

9ª. Capacidad de organización y planificación en el ámbito de la empresa, y otras instituciones y organizaciones.

10ª. Capacidad de trabajar en un entorno multilingüe y multidisciplinar.

11ª. Conocimiento, comprensión y capacidad para aplicar la legislación necesaria en el ejercicio de la profesión de Ingeniero Técnico Industrial.

 Qué aporta el responsable técnico a la empresa

Las empresas mantenedoras e instaladoras de sistemas de Protección contra Incendios deben observar esta obligación como una oportunidad. Este/a profesional proporciona un enorme valor a la empresa ya que les permitirá incorporar aspectos relevantes en su trabajo, calidad e imagen, entre otras, como:

1. Confianza, análisis y redacción de Proyectos y Dirección Técnica.

2. Adaptación a nuevas tecnologías.

3. Comunicación (Comercial/Formación).

4. Organización empresarial y sistema de calidad.

5. Análisis de normativa obligatoria y de reconocido prestigio.

6. Asunción de responsabilidad personal.

7. Organizar sistema Calidad.

8. Protección de datos y PRL.

Como ha explicado el presidente de Aerme, Ángel Duque, “la primera reacción de algunas empresas ha sido ver en esta medida un elemento negativo porque podía suponer un gasto apresurado o generar malestar en la plantilla, la desconfiada de su utilidad. Sin embargo, al poner en vigor esta adaptación se consigue inversión con mayor retorno. Además, puede aportar formación para los trabajadores, mejor gestión de la calidad y la gestión de proveedores y clientes. También puede significar una descarga de trabajo del gerente o propietario, por la delegación de la responsabilidad de la parte técnica de la empresa, así como la implementación al día en reglamentos y normas que cambian con asiduidad y que debemos cumplir”.